ODYSSEY.
Empieza la expedición

Un río negro, un país helado

Aquí no hay camino. Solo agua.

Un río negro corta la taiga helada y más allá se vuelve salvaje. Bajas de la orilla al hielo y dejas que la corriente elija el rumbo.

La orilla

La orilla se cierra a tu espalda.

Las márgenes se estrechan, la taiga se bebe la última luz. A tu lado la corriente acelera: negra, callada, más rápida de lo que parece. Cada recodo te lleva más al frío, de donde cuesta volver.

Los rápidos

El agua se vuelve contra ti.

Lo que iba a tu lado se alza y ruge. Espuma blanca rompe sobre roca negra, el rocío se congela en las mangas. El río ya no te lleva: te pone a prueba, brazada a brazada.

Bajo el agua

Y entonces el río te arrastra.

Un paso de más. El hielo cede, la corriente te tiene: sin aire, sin arriba ni abajo, solo el frío. La lámina de luz, en algún lugar arriba, se hace cada vez más pequeña.

La calma

El agua suelta, y el mundo se aquieta.

El torrente se agota y el rugido simplemente cesa. El río se ensancha en un lago quieto, el cielo se abre en sol y la luz cae y se dispersa en el agua. Sales a flote boca arriba, respirando, a la deriva. Te trajo aquí desde el principio.

Hazlo tuyo

Esto es un mundo. Tu web puede transmitir justo esto.